Por: Redacción Deportes
Lunes, 18 de mayo de 2026
Existen futbolistas que desafían las leyes del tiempo, la lógica de la medicina deportiva y la naturaleza misma del desgaste físico. Luka Modrić es, sin duda, el máximo exponente de esta especie en extinción. La Federación de Fútbol de Croacia ha hecho pública la lista oficial de convocados para la Copa del Mundo 2026, y el nombre que encabeza la expedición balcánica vuelve a ser el mismo que hace dos décadas: el eterno capitán del Real Madrid, quien disputará el torneo con la increíble edad de 40 años.
Lejos de acudir como un mero homenaje a su legendaria trayectoria o como un elemento puramente motivacional para el vestuario, Modrić viaja a Norteamérica con el dorsal '10' a la espalda y la vitola de titular indiscutible. El seleccionador croata ha vuelto a estructurar todo el sistema de juego del equipo alrededor de la claridad, la pausa y la visión periférica de un futbolista que parece jugar con un mapa mental del campo que nadie más posee.
Este Mundial significará el cierre de un círculo perfecto que comenzó hace exactamente veinte años. Modrić debutó en una Copa del Mundo en Alemania 2006, siendo entonces un joven y talentoso mediocampista de pelo largo que daba sus primeros pasos con el Dinamo Zagreb. Dos décadas después, tras haber conquistado múltiples Champions League, un Balón de Oro en 2018 y haber llevado a su pequeña nación a un subcampeonato y a un tercer lugar mundialista, Luka se prepara para el que será, ahora sí, su último gran baile internacional.
La preparación del croata de cara a este reto ha sido milimétrica. A pesar de haber dosificado sus minutos con el Real Madrid durante la temporada regular para llegar fresco al verano, su nivel de juego cuando ha estado sobre el césped sigue siendo de una pureza técnica conmovedora. En Croacia, la figura de Modrić trasciende lo estrictamente deportivo; es un símbolo de resiliencia, orgullo nacional y excelencia.
La gran incógnita que se plantea el mundo del fútbol es saber si las piernas de Modrić aguantarán el extenuante ritmo de un torneo de un mes de duración, especialmente ante mediocampos rivales caracterizados por la potencia física y la juventud. Sin embargo, como el propio Luka ha demostrado a lo largo de su carrera, el fútbol se juega primero con la cabeza y después con los pies. El mundo se prepara para disfrutar del último vals de uno de los mejores mediocampistas de la historia, un titán de 40 años que se niega a dejar que el tiempo le arrebate el balón.








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